Mientras tanto, en el santuario de meditación a puerta cerrada del Santo Emperador Divino...
El santuario era un edificio subterráneo oculto lleno de granito negro. En el suelo estaba sentado un hombre vestido con una túnica negra, cuyo rostro estaba pálido y sin color.
Crac…
En ese momento, la puerta se abrió y el Santo Emperador Divino siguió caminando.
El hombre de la túnica negra lo miró y preguntó: “¿Cómo le fue?”.
El Santo Emperador Divino respondió: “He enviado a todos al Monte