La noche transcurrió en silencio.
Al día siguiente...
Era el día de la batalla entre Cielo y la Deidad Omnisciente, dos artistas marciales de noveno grado. Como muchos nunca habían visto ni oído hablar de la verdadera fuerza de un artista marcial de noveno grado, unas mil personas acudieron a ver el espectáculo.
Cuando el sol se elevó sobre el horizonte, apareció Cielo. De pie en la cima del monte Kirkton, vestía un traje casual y tenía una expresión tranquila y serena.
Observó su entorno