James había guardado la carta con él.
La sacó y se la entregó a Thea.
Thea miró detenidamente la carta.
Parecía que estaba escrita de su puño y letra.
Sin embargo, la historia de James era demasiado extraña y le costaba creerle.
Para ella, era simplemente una historia conmovedora y hermosa, nada más.
“Es suficiente. Volveré a casa”.
Tras decir eso, se levantó y se fue.
James se veía impotente.
A pesar de haber dicho tanto, Thea no estaba convencida. Parecía haberse olvidado completament