Thea no tenía otros deseos.
Ella simplemente quería usar el tiempo limitado que le quedaba para tener un hijo con James como prueba de su amor. Eso era suficiente para ella.
James la miró e hizo una promesa. “Te curaré. Puede que haya perdido el Crucificador, pero lo encontraré y te ayudaré a prolongar tu vida haciendo que tu sangre vuelva a la normalidad”.
Thea se quedó en silencio.
Ella conocía bien el estado de su cuerpo.
Su sangre ya se había fusionado con la sangre de la Tortuga Espiri