La Deidad Omnisciente reflexionó por un momento antes de responder: “Quiero un poco de tu sangre”.
“...”.
James se quedó atónito.
“¿Quieres un poco de mi sangre?”.
“Así es”.
“¿Para qué necesitas mi sangre?”.
“No tienes por qué saberlo. No necesito mucha. Con un poco bastará”.
Mientras hablaba, sacó una pequeña jeringuilla y se la dio a James, diciendo: “Llena esta jeringuilla. Si aceptas mi condición, te enviaré información sobre el paradero de Xavion en tres días”.
James no dudó. Tomó l