En cuanto se puso de pie, un fuerte dolor recorrió su cuerpo. Se llevó la mano al pecho con una expresión de dolor.
Al pasar unos segundos, el dolor se calmó un poco.
Salió al patio y abrió la puerta.
En el exterior había una mujer esbelta y hermosa, con el cabello largo y castaño recogido en una coleta. La visitante irradiaba un temperamento puro y delicado.
En la mano llevaba un paquete de medicinas.
Thea le lanzó una mirada a Maxine y le dijo en voz baja: “Entra”.
Maxine caminó detrás d