Koehler se sintió abatido tras recordar su derrota cien años atrás a manos de aquel antiguo artista marcial.
Esa derrota lo había perseguido desde entonces.
Tras la derrota, regresó a Durandal y comenzó a entrenarse en reclusión, para mejorar sus habilidades y redimirse.
“Han pasado cien años”.
Koehler se sentó en su silla y miró a lo lejos. Suspiró mientras la tristeza llenaba sus ojos. “Me pregunto si la persona que me derrotó sigue viva. También debe haber mejorado mucho desde entonces”.