A James casi le sangra la nariz después de verla de frente.
El vestido tenía un escote en V que dejaba al descubierto su profundo escote.
De su pálido cuello colgaba un flamante collar de cristal que le llegaba hasta el escote.
Ella era encantadora y él estaba cautivado por ella.
Su largo cabello negro estaba recogido.
En ese momento, Thea parecía un majestuoso cisne blanco.
“Estás hermosa. Las joyas combinan perfectamente con el vestido”, elogió James sin poder evitarlo.
“¿De verdad?”. E