James se sentó en el sofá, cruzó las piernas y encendió un cigarrillo.
El olor del humo del cigarrillo impregnó el aire.
Frente a él, el hombre de mediana edad, con chaleco negro, quien había estado jugueteando con las nueces, tenía el rostro ensombrecido. “Lo diré una vez más. Si quieres información, haz la transferencia ahora”.
James hizo un ligero gesto con la mano. “No, está bien. No lo compraré. No vale la pena”.
Se puso de pie.
Henry y Rosa Negra lo siguieron.
El hombre del chaleco n