Tiara lo miró con lágrimas en los ojos y preguntó: “¿Es... eso es cierto?”.
“Sí”.
Con el orgullo escrito en su rostro, el hombre asintió y dijo: “Con el poder y la influencia de la familia Henderson en la capital, es muy sencillo contratar a algunos expertos de otro país. No te preocupes, tu abuela estará bien. Es sólo una cirugía menor. Terminará en unos minutos una vez que aparezcan los expertos”.
“G-Gracias”. Como si se aferrara a su última pizca de esperanza, Tiara siguió expresando su gr