En el vestíbulo de una lujosa residencia en la cima de la montaña, Donovan conversaba con unos cuantos artistas marciales antiguos.
En ese momento, un discípulo de la familia Blithe entró, se puso de rodillas y dijo: “Maxine Caden ha llegado”.
Al escuchar esto, el vestíbulo se quedó en silencio.
Todos fijaron su mirada en Donovan.
Donovan los había invitado aquí, al Monte Raíz, por una sencilla razón: para presenciar cómo los Blithe aplastaban a los Caden y proclamaban al mundo que eran