81. Una dolorosa verdad
Lisa llevó a Sam a una de las cafeterías que quedaba cerca de la universidad. El sitio no se veía muy agradable, pero estaba vacío. Sintió que allí podrían hablar con calma, sin preocuparse por que alguien las escuche.
Se sentaron en el rincón más alejado y pidieron un par de cafés. Después de que el mesero se fue volvieron a sumirse en el silencio. Ninguna de las dos sabía por dónde empezar. Finalmente, Sam se decidió por que no quería seguir alargando las cosas.
—De acuerdo Lisa. Sé que q