58. Playa, mar y salto
La primera noche de sus vacaciones la pasaron acurrucados durmiendo como si no hubieran visto una cama en siglos.
Después de la cena y de una amigable charla, se despidieron temprano. Aguantaron lo más que pudieron y en otras condiciones se habrían quedado más tiempo charlando con sus anfitriones, pero el cansancio los había vencido.
Llegaron a la cabaña, directo a desvestirse y meterse a la cama. Sam nunca se había podido acostumbrar a dormir desnuda, pero solía hacerlo cuando estaba con Davi