46. El corredor de la vergüenza
El lunes llegó veloz y con él los miedos de Sam comenzaron a crecer como si estuvieran contendidos en un volcán a punto de hacer erupción. No tenía idea de cómo manejaría las cosas, ni siquiera estaba segura de que no le impedirían la entrada a la universidad y aunque eso le daba miedo, ya se enteraría al llegar, no había otra forma.
Mientras se alistaba para salir, algo en su interior la retenía, pero no había posibilidad tampoco de no ir a trabajar. ¿Y si se hacía la enferma? ¿Si solo llamaba