“¡Ese fue un gran poema el que acabas de escribir!”.
En la entrada de la posada, Jewel sostenía con fuerza la mano de Darryl con un rostro lleno de admiración. “Darryl, ¡viste que todos se volvieron locos cuando terminaste de escribir! ¡Eres tan increíble!”.
Ella se aferró al brazo de Darryl con un gran sentimiento. Ella sabía que él dejaría boquiabiertos a todos si alguna vez mostrara su talento.
Darryl sonrió y la miró. “¿Lo es? ¿Dime por qué es genial?”.
‘¡Jaja! El poema se llamaba “Arena