¡Swoosh!
Al mismo tiempo, las miradas de los demás miembros vagaron entre Natalia y Loona. Casi se les salían los ojos.
Las chicas eran preciosas. Una era distante y fría, la otra encantadora y sensual. Cada una estaba en su liga y eran letalmente bellas.
¡Son un montón de cabrones!
Al sentir sus miradas, Natalia enrojeció. Estaba furiosa.
Loona temblaba. Su exquisito rostro no podía ocultar su ira y desdén. Dijo fríamente: "Ciego tonto. Déjame que te lo cuente todo. Esta es nuestra Reina