Los discípulos patrulleros de la Puerta del Elíseo, que no estaban muy lejos, acudieron rápidamente al oír los gritos del Príncipe Auten. Todos se quedaron atónitos ante la aparición de Raquel y empezaron a gritarle.
"¿Quién eres?".
"¡Alto ahí!".
Todos pensaron que era una asesina que se había colado por su forma de vestir y el velo que llevaba en la cara. Además, era de noche. Raquel se puso ansiosa y frustrada ante la situación. ‘El Príncipe Auten es despreciable. No dudó en atraer la atenc