Viendo como Scitalis parecía nada más que sincero y leal una vez más, Debra no desperdició más palabras.
"¡Muy bien!".
Debra dio un paso atrás y le dijo a Raquel en voz baja: "Está a nuestra merced. No creo que tengamos que preocuparnos de que intente algo. Ahora podemos levantarle la maldición".
Mientras hablaba, la expresión de Debra no era nada más que de confianza. Nadie más que ella y Darryl sabía cómo curar el veneno de la Píldora del Alma Adictiva, y no temía que Scitalis intentara nad