Yvette levantó su vaso para tomar un sorbo y sonrió. "Madre Abadesa Serendipia, no te enojes. Es por tu propio bien. Todas las mujeres necesitan un hombre. Déjame encontrarte uno. ¿Qué tal un gran evento de emparejamiento?".
Yvette se rio feliz. "No te preocupes, Madre Abadesa Serendipia. Te buscaré un marido guapo".
“Tú…”. La Madre Abadesa Serendipia casi se desmaya de ira. No pudo soportarlo más y gritó: "¡Indomable Darby, te mataré, bastardo!".
¡Ella levantó los brazos! Sin embargo, uno de