Al escuchar eso, Goliry frunció el ceño y dijo con desprecio: "No derrames lágrimas de cocodrilo delante de mí. No necesito tu ayuda. Apártate de mi camino. No dejes que vuelva a verte".
Ella pensó que tanto como Darryl y Frankilda eran escorias; nunca la salvarían de buena gana. Lo que decía era una treta y tenía que tener motivos ocultos.
Darryl no sabía si reír o llorar al sentir la frialdad y la arrogancia de Goliry.
Aquella mujer era fría. ¿Por qué no solo creía en su palabra?
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