Después de viajar solo durante tantos años, Holton confiaba en su inteligencia. Sabía claramente que no podía permitirse ofender a la Secta de los Cuatro Océanos y que Dickson era más que despiadado. Lo mejor era unirse a ellos.
El pergamino dorado que tenía delante ya no sería de él, haciéndolo sentir un poco angustiado. Sin embargo, había muchos tesoros y sin duda obtendría algún beneficio al final.
Al ver la expresión de Holton, Dickson se quedó pensativo y asintió. "¡De acuerdo!".
De hech