Darryl escuchó pasos acercándose a la Prisión del Cielo.
Sonaba como una sola persona, pero esa persona era extremadamente poderosa y fuerte.
C*rajo.
Darryl abrió los ojos y miró fijamente la entrada de la Prisión del Cielo.
‘¿El Emperador de los Nueve Cielos ya me sentenció a muerte?’.
Justo cuando Darryl reflexionaba sobre eso, se podía ver una figura elegante entrando a la prisión a grandes zancadas. Estaba vestido con un casco dorado, irradiando autoridad y poder.
Era el Maestro Magaer