Justo cuando los Doce Mártires Demoníacos exclamaban con alegría, el Archidemonio Antígono avanzó. Levantó las manos lentamente e invocó una aterradora ráfaga de energía mágica que se dirigió hacia la Piedra del Cielo Sagrado.
Entonces, la Piedra del Cielo Sagrado brilló como el sol. Lanzó rayos tan cegadores que los Mártires Demoníacos apenas podían abrir los ojos.
"Ábrete, Piedra del Cielo Sagrado".
En ese momento, una voz gruesa y desgastada resonó desde la roca. "Puedes hacerme tres pregu