Era innegable que el Loto Rojo era un tesoro raro. La energía interna de Darryl casi se había agotado en aquel momento, pero las marcas de su cuerpo le transferían energía continuamente. Aunque la energía no era masiva, era suficiente para Darryl para mantenerse.
Darryl no tenía ni idea de cuántas veces había tirado su puño, pero sabía que uno de los discípulos de la Secta de los Cinco Venenos saldría despedido cada vez que lo hiciera.
‘¿Qué?’. Los discípulos estaban atónitos y todos tenían mi