Yolanda se puso roja y sintió impotencia y rabia al mismo tiempo. "Sergio, ¿de qué estás hablando? ¡No quedan más habitaciones! Además, Dart no es un desconocido y hasta nos salvó la vida".
Sergio se avergonzó y dijo fríamente: "Deja de mencionar eso. Creo que tuvo suerte. Además, no pedí su ayuda".
Entonces, sacó una hoz de la cesta de bambú que llevaba a la espalda. "Yo era totalmente capaz de ahuyentar a la manada de lobos".
"Eres ridículo. Deja de fanfarronear. Aún recuerdo cómo tu cara s