Hermosa. Era absolutamente impresionante.
Como si un loto saliera de una piscina de agua dulce.
Darryl se dio cuenta de que su juicio había sido erróneo: Khloris nunca había salido de la habitación, ¡solo se estaba duchando!
Él no esperaba una puerta secreta dentro de la habitación de Khloris. Esa puerta secreta conducía a su baño y su espacio de entrenamiento.
¡Qué oportuno! Darryl había llegado justo cuando Khloris se estaba duchando. El destino debía estar jugando algunos juegos estúpidos