“¡Oliver!”. Las cejas de Lía se fruncieron. “¿Por qué te ves tan complacido?”.
Ante la pregunta, Oliver ya no se molestó en ocultar la verdad. Una sonrisa siniestra se dibujó en su rostro. “Por lo firme y cuidadosa que eres, aun así cometiste un desliz. Tengo algunas noticias para ti: ¡la Píldora de Restauración del Alma de la Tortuga Negra que acabas de tomar fue bañada en la Esencia del Delirio!”.
“No sé si estabas al tanto, pero la Píldora de Restauración del Alma de la Tortuga Negra pierde