Era evidente que Darryl había hecho que Mona lo acompañara al río a propósito. Esto enfureció aún más a Mona cuanto más pensaba en ello. Ella estiró la mano y pellizcó a Darryl con fuerza en la cintura.
Darryl siseó de dolor mientras perdía el equilibrio y casi se caía.
“Señorita Mona, ¿por qué me pellizcaste?“, dijo él.
Mona apretó los labios con fuerza y miró a Darryl. “Desgraciado. Me mentiste y te aprovechaste de mí. Tienes suerte de que no te haya matado”.
Mientras hablaba, vio al Gen