Lo que los sorprendió fue una criatura enorme que se les acercaba constantemente.
Era el antiguo ciempiés venenoso.
Ese ciempiés tenía la enorme longitud de cien metros de largo y un total de doscientas patas se alineaban a sus lados. Estaba cubierto de escamas de color verde oscuro, con ojos que brillaban por su sed de sangre.
Además de eso, tenía dos pares de alas en la espalda. Su imponente figura brillaba, iluminada por las llamas verdes que lo rodeaban.
Esas llamas verdes fueron causada