¡Bzz!
Garuda se precipitó hacia el Rey Tigre Blanco y liberó una poderosa aura. El Rey Tigre Blanco se sobresaltó cuando percibió el peligro que venía por detrás de él. Se giró y vio que era Garuda.
“¡Debes tener ganas de morir si te atreves a atacarme!”, rugió él mientras apretaba los dientes y sus ojos se enrojecían.
Nunca esperó que Garuda se atreviera a realizar un ataque furtivo, ya que parecía ser sumiso con él.
Garuda mantuvo la compostura, aunque pudo percibir que el Rey Tigre Blanco