Cualquiera se habría sorprendido si la vieran hacer eso. ¿La única mujer, que alguna vez disfrutó del título de Marqués en todo el Principado del León Dorado, le estaba sirviendo una bebida al comandante en jefe de la guarnición? Ella no lo hacía por voluntad propia, sino porque Marshall sostenía algo sobre su cabeza.
Marshall se rio con frialdad. “Parece que Darren se ha ganado una admiradora, ¿no es así?”.
Él fue a tocar su barbilla y la miró ferozmente a los ojos.
“Su Excelencia, me está l