“¿Qué tipo de apuesta?”. El Paladín del León Dorado frunció el ceño.
“Es muy simple, dejarás que te toque con el dedo una sola vez. De seguro, vendrás a mí en busca de ayuda mañana por la mañana. Si tengo razón, escucharás mis órdenes de todo corazón, pero si estoy equivocado, renunciaré a mi posición como Santo de Honor. ¿Qué opinas?”, explicó Darryl con una sonrisa.
En ese momento, el Paladín del León Dorado se quedó atónito y se rio. “Vaya que sabes presumir. ¿Con solo un toque crees que ve