"¡M*erda! Todo es mentira. Jethro, si quieres matarnos a mi hermana y a mí, hazlo y deja de lloriquear", escupió Quincy con frialdad.
Jethro tenía un aspecto horrible. Quincy se enfrentó a él, a un Emperador, delante de tanta gente. ¿Qué hay de su reputación y su supremacía?
"¡Ejecútenlas!", gritó Jethro sin dudarlo, enfurecido.
En un instante, varios guardias del palacio se adelantaron y sacaron a Quincy y a su hermana del vagón de prisioneros. Luego, las escoltaron hasta la plataforma de