El tiempo pasaba, con cada segundo y cada minuto. Jewel sentía como si estuviera pasando por innumerables pesadillas. Al final, cuando se despertó, sintió que la piel de todo su cuerpo y su cara le ardía.
‘¿He muerto?’.
Jewel abrió los ojos y vio que todo su cuerpo estaba empapado en el agua helada del río. Jewel estaba aturdida y triste. A continuación, se sorprendió al ver su reflejo en el agua.
Vio que su exquisito y hermoso rostro se había vuelto negro como la tinta negra. Su aspecto era