El Ejército de los Nueve Continentes fue despertado en ese instante.
Amastan, el Comandante en Jefe del Ejército de Raksasa, estaba muerto. La victoria se convirtió en algo seguro para el Ejército de los Nueve Continentes, puesto que ellos ya no tenían un líder.
"¡Amastan!".
Natalia no pudo evitar exclamar desde la distancia cuando vio lo que le había ocurrido a su hermano. Extrañamente, no sintió mucha tristeza.
No le disgustaba la muerte de Amastan porque él había asesinado a su querido he