Después de entrar al palacio, Darryl quedó atónito. El palacio era gigantesco.
Vio innumerables pasillos entre jardines con cabañas e innumerables pasillos. Era tan grande como un laberinto.
Darryl solo llevaba unos minutos caminando cuando empezó a sentirse mareado. El palacio tenía guardias patrullando así como eunucos y doncellas. Darryl tuvo que intentar evitarlos a todos.
Darryl estaba casi llorando, pensando para sí mismo: ‘¿Cómo voy a encontrar a Quincy en un palacio tan grande?’.
Mie