Capítulo IV

Sentí como su vida se me había ido de las manos en su último respiro. Me sentí impotente, inútil, inservible, miserable y me dolió el alma al verla cerrar sus ojos ante mí. La había buscado por dos años y la perdí en cuestión de minutos…

Ni perdón le pude pedir.

No sabía cómo estaba Luk o si alguien más había salido herido. No tenía las fuerzas suficientes para enfrentar mi realidad. Habían metido a cirugía a Alexia, pero no sé cuántas horas habían pasado después de eso.

Yo estaba muerto en vid
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