Esa misma noche, el abuelo Demian, mando llamar a su nieto Franchesco, con calidad de urgente, aunque al principio al nieto descarriado le extrañó el apuro, sabía que no podía negarse a una orden de su abuelo, perder su apoyo lo dejaría en la calle, así que sabiendo ésto no tuvo más remedio que hacerse presente en la gran y elegante mansión Lombardi
— En el despacho aguardaban Valentino y su abuelo, mientras que en la recámara, Samantha, se comía las uñas de angustia, miedo y desesperación, sabí