El viejo amo Demian, apenas podía cargar al regordeto bebé que llevaba su nombre, el niño era un huracán al que le encantaba jugar con las corbatas
— ¡Valentino, quítame al bebé, me está ahorcando apúrate! el niño jalaba con fuerza la corbata de su abuelo — el padre llegó hasta ellos casi corriendo
— ¡Demian, deja de jalar las corbatas de tu abuelo, ya te lo he dicho muchísimas veces! — el CEO dió un ligero manotazo a la manita del niño, pero este comenzó a hacer pucheros y a llorar a grito abie