Cada vez que me he retractado de no avanzar más, termino llorando desesperada en mi habitación por lo estúpida que soy.
Porque sí, sigo amando al infeliz y mientras yo intento olvidarlo, seguir adelante, no puedo y duele, porque se que él ya me olvido.
Desde que abandone el país, el mismo día en que firme el divorcio, decidí olvidarlo junto con toda la historia que vivimos, pero me ha sido tan malditamente difícil, que duele y lo odio a la misma vez, porque se, que Alexander ya se debe de hab