Mundo ficciónIniciar sesiónA la mañana siguiente me levanté adolorida, Giovanni Lobo había tomado mi cuerpo a su antojo, se había corrido cuando veces quiso dentro de mí y yo gustosa chillé su nombre sin miedo a que nos escucharan. Sin miedo a tener una bendición, porque sencillamente no podía tener hijos. Cuando me quedé embarazada hace unos años de Elijah, todo fue un problema, así que la clínica ilegal a la que fui, me a







