Mundo ficciónIniciar sesiónBianca
Giovanni adoptó la típica sonrisa de superioridad.
—Puedes ponerte mi camisa. Estoy seguro de que no estás cómoda con ese vestidito que se te pega al cuerpo.
—No voy a ponerme tu camisa.
—Joder, Bianca. Si te quedas desnuda no podré mantener mis ganas de follarte —balbuceó ronco —. Ponte la m*****a camisa y tapa tu cuerpo antes de que me vuelva loco.







