Mundo ficciónIniciar sesiónEn cuanto las puertas del elevador se cerraron, el silencio duró apenas el tiempo de llegar a mi piso. Henrique no esperó ni a que llegara a mi escritorio para acercarse, con esa sonrisa de quien acaba de descubrir un boleto premiado de lotería.
—Clara, querida... ¡eres toda una sorpresa! —dijo, apoyándose en el marco de mi oficina mientras yo soltaba mi bolso—. ¿La novia de Al







