Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl vapor de la ducha ya llenaba el baño de mármol cuando entramos, aún ligados el uno al otro por un magnetismo que parecía no tener fin. Bajo el agua caliente, el cansancio de la sesión anterior desapareció, dando lugar a una urgencia más cruda. El contacto de nuestras pieles mojadas era eléctrico, y cada beso de Alex cargaba una promesa de que la noche aún no lo había entregado todo.







