Capítulo 20

Estaba entregada, con el rostro hundido contra la sábana de seda, sintiendo el peso del cuerpo de Alex sobre el mío. La habitación, antes un escenario de mandos y disciplina, ahora solo estaba llena por el sonido sincronizado de nuestras respiraciones pesadas. El sudor pegaba mi piel a la suya, y la sensación de estar en cuatro puntos, aún sujeta por las cuerdas, me brindaba una vulnerabilidad que nunca imaginé ser capaz de so

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