Mundo de ficçãoIniciar sessãoEstaba entregada, con el rostro hundido contra la sábana de seda, sintiendo el peso del cuerpo de Alex sobre el mío. La habitación, antes un escenario de mandos y disciplina, ahora solo estaba llena por el sonido sincronizado de nuestras respiraciones pesadas. El sudor pegaba mi piel a la suya, y la sensación de estar en cuatro puntos, aún sujeta por las cuerdas, me brindaba una vulnerabilidad que nunca imaginé ser capaz de so







