Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa cocina de Alex era el corazón tecnológico de aquel penthouse. Todo estaba empotrado, en tonos grafito y acero cepillado, sin un solo utensilio fuera de lugar. Él estaba sentado en la isla de granito, con los ojos fijos en una tablet que reflejaba gráficos complejos, pero dejó lo que estaba haciendo en el instante en que me acerqué.
—Siéntate —dijo, con esa autoridad natura







