Jazmín
Tan pronto como me desperté me di una ducha y fui a la cocina. Estaba comiendo algo cuando llegó mi tormenta.
Le rogué que me dejara quedarme y creo que sintió pena por mí, así que me dejó quedarme.
No sé por qué rogué, solo que necesito este trabajo, así que si tengo que rogar, lo haré hasta humillarme ante la actitud arrogante y ardiente de mi jefe.
Gracias a Dios me dejó quedarme, porque sin eso hubiera estado perdida, sin saber qué hacer o sin saber a dónde ir. Incluso tengo un lugar