CASSAIN
Estoy a mitad del pasillo cuando siento su incomodidad. Levanto la vista y allí está él.
El profesor Kane.
Parado demasiado cerca de Evelessa.
Ella está acorralada cerca de los casilleros, con los brazos cruzados, el rostro calmado pero tenso en las comisuras. Alexis está a unos pasos de distancia, observando, lista para moverse. La mandíbula de Alexander está trabada.
Kane está sonriendo.
Odio esa sonrisa.
—No tienes por qué irte deprisa —dice Kane, con voz baja y casual—. Estaba pens