CASSAIN
Lucian entra en los vestuarios mientras estoy a mitad de mis ejercicios de práctica.
—Quizás quieras ir a ver cómo está tu chica —dice con naturalidad.
No dejo de moverme. —¿Por qué?
—Redecoró un escritorio con la cara de Mara.
El balón se me resbala de la mano. El equipo se queda en silencio. Me enderezo lentamente.
—Explícate.
Lucian se encoge de hombros. —Mara soltó veneno. Evelessa, siendo ella misma, se quedó sin paciencia, así que redecoró la mandíbula de Mara contra un pupitre.
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