CASSAIN
Nunca había sentido tanto miedo como el que he sentido por Evelessa. El mundo ve a una mujer calmada y centrada; yo veo a un proyectil sin rumbo que destruiría el mundo por completo si este no le da lo que ella quiere.
Huele a metal y adrenalina cuando volvemos a entrar en la casa. Encuentro a mi madre merodeando, probablemente presa del pánico, mientras la voz de Aretha gotea sarcasmo.
—Ya ha sido un día muy largo, Cassain. Deberías asegurarte de que tu madre no la ponga de los nervio